En la opinión de muchos especialistas, la dificultad para dormir afecta a una gran parte de la población (se estima que más de un tercio de la gente que habita en el planeta padece algún trastorno de sueño).
Sin embargo, ¿cuál es la razón por la que el sueño es importante? ¿Qué sucede cuando nos desvelamos o no conseguimos dormir lo suficiente? ¿Qué le pasa a nuestro cuerpo? ¿Cómo reacciona?
Según algunos estudios realizados por diferentes centros de investigación en el mundo, el insomnio provoca diferentes problemas de salud, com dolor en la espalda, sueño durante las actividades diarias, hipertensión, gastroenteritis y algunas enfermedades del corazón.
Sin embargo, la falta de sueño no sólo te afecta físicamente, sino que provoca problemas en tu rendimiento intelectual, en tu estado del humor (pues te vuelves irritable), te hace sentir cansado y apático; falta de concentración, mala memoria, accidentes automovilísticos o laborales, así como desorientación.
En el aspecto físico, el cuerpo se encarga de regenerarse, de liberarse de las toxinas que fue acumulando a lo largo del día y de producir células necesarias para el correcto trabajo del organismo. A continuación listamos algunas de las funciones que se realizan durante el sueño:
- Los músculos se regeneran: Cuando nos acostamos, el cuerpo descansa más; esta posición provoca que las articulaciones se desgasten menos, pues deben cargar menos peso, además de que los músculos se destensan y las células que los componen se regeneran. Según estudios realizados por diversos especialistas, mientras dormimos se secreta en mayor cantidad la hormona del crecimiento, lo que favorece la creación de células musculares. Es por ello, afirman los investigadores, que los bebés y los niños duermen más tiempo y más profundamente que los adultos, pues requieren de esta hormona para completar su desarrollo físico.
- Nos aliviamos de padecimientos: Durante el sueño, el sistema inmunitario (encargado de la defensa de nuestro organismo) se fortalece, pues se genera una sustancia llamada interleucina, que provoca la formación de anticuerpos. Además, la circulación mejora, ya que la posición horizontal hace que el corazón se desgaste menos al bombear la sangre, pues la presión disminuye. En general, al dormir gastamos menos energía, y este ahorro permite que el metabolismo se recupere más fácilmente y funcione mejor. A esto se debe que dormir y reposar sean recomendaciones que el médico hace cuando estamos enfermos. Cuando no se duerme o se duerme mal, el sistema inmunológico no puede reponerse adecuadamente, lo que nos hace más vulnerables a desarrollar algunos padecimientos, como las infecciones por virus, por ejemplo.
- Vemos con mayor claridad: Seguramente en más de una ocasión, cuando el cansancio te vence, tus ojos comienzan a cerrarse involuntariamente y a lagrimar. Esto se debe a que durante el sueño los ojos pueden lubricarse y se evita la resequedad de las películas que cubren las córneas. Asimismo, cuando no se duerme bien, aquellas personas que tienden a retener líquidos empeoran en sus problemas oculares por la falta de lágrimas en los ojos.
- La piel se regenera: Cuando nos levantamos después de un buen sueño reparador y miramos nuestro rostro frente al espejo, podremos ver los cambios benéficos que han ocurrido durante la noche. Mientras dormimos, la epidermis (la capa superior de la piel) desecha las células muertas y fabrica nuevas para sustituirlas. Esto se debe a que, durante el sueño, el cuerpo secreta hormonas que permiten a las células dividirse más rápidamente. Asimismo, la creación de proteínas aumenta y la piel es irrigada por una mayor cantidad de sangre y por lo tanto de nutrientes. Es por ello que los productos cosméticos que ayudan a mejorar la piel se utilizan de noche, pues es más sencillo que puedan absorberse.
Además, mientras dormimos, la mente se recupera de la fatiga intelectual, de la tensión, el estrés y de los malestares emocionales y psíquicos sufridos durante el día. Según un estudio realizado por la Universidad de California, el sueño y la falta de él juegan un papel clave en el desarrollo de trastornos psíquicos.
Según estudios realizados por diferentes centros de investigación en el mundo, el insomnio provoca diferentes problemas de salud.
La investigación señala que no dormir o hacerlo inadecuadamente modifica la velocidad y efectividad con la que responde el lóbulo prefontal, que es la zona del cerebro encargada de controlar las emociones. Esto conduce a las personas a comportarse de manera poco racional.
Asimismo, este estudio determinó que durante el sueño se regeneran las emociones, permitiendo que estemos preparados para hacer frente a los retos que se presenten al día siguiente. Si no le permitimos a la mente que esto ocurra, tendremos problemas de personalidad, falta de control en las reacciones ante estímulos externos y posibilidad de desarrollar enfermedades mentales, como depresión y ansiedad.
Por todo ello te recomendamos que duermas adecuadamente las horas que necesites para sentirte bien y pleno con tu cuerpo y tu mente. En una persona adulta lo normal es que se duerman entre 7 u 8 horas diarias, aunque esto puede variar dependiendo de las necesidades biológicas y psíquicas de cada persona. Recuerda, salud, belleza y tranquilidad van de la mano de un buen sueño reparador.