Esta técnica de relajación se utiliza desde la antigüedad, sobre todo en las culturas orientales. En la actualidad, sus efectos tranquilizantes se han expandido por todo el mundo y ha llegado a convertirse en uno de los métodos más usados.
La aromaterapia tiene como finalidad emplear aceites de hierbas y otras plantas aromáticas para utilizarlas sobre el cuerpo, logrando la relajación o la cura de un dolor o padecimiento.
Las esencias que se emplean son extraídas de raíces, semillas, frutos, hojas, flores, cortezas o resina de distintas plantas y luego son disueltas en agua o en algún tipo de aceite sin olor.
Cuando se obtienen estas mezclas, se pueden untar en el cuerpo para realizar un masaje relajante; también se usan por medio de la inhalación de vapor o de humo producido por velas aromáticas. Asimismo, es posible agregar burbujas o aceites en el agua de una tina de baño o aplicarlos por medio de compresas en distintas partes del cuerpo.
La terapia se fundamenta en dos razones: la primera se centra en el sentido del olfato y la segunda en la capacidad que tiene la piel para absorber estas sustancias. Los investigadores afirman que el cerebro, al inhalar distintas fragancias, puede liberar en el cuerpo ciertos productos químicos que ayudan a combatir el estrés y la fatiga. Sumado a esto, es posible que la absorción de ciertos aceites por medio de la piel tenga un efecto medicinal.
Para este tipo de terapia, se utiliza la llamada memoria emocional y la asociativa, pues el cuerpo responde reaccionando ante los diferentes olores. La memoria asociativa de aromas y situaciones permite el aprovechamiento de los aceites para uso terapéutico en aromaterapia, pues la conciencia registra el aroma con la ambientación. En este sentido, hace sentir mejor al paciente, produciendo en él un recuerdo agradable que parte de la asociación entre el olor y algún hecho satisfactorio del pasado.
La aromaterapia también recomienda ciertos baños en los que el paciente se sumerge en agua caliente con una o dos gotas de aceites aromáticos; esto produce un efecto de somnolencia o un estímulo tonificante.
Los aceites aromáticos que se usan con mayor frecuencia son:
Enebrina: se extrae de bayas maduras, tiene un olor acre, es un poco picante y se utiliza en vaporizaciones, baños, compresas o masajes por sus efectos relajantes. También se emplea para aliviar dolores musculares y eczemas (erupciones en la piel).
Eucalipto: es obtenido de las hojas, su aroma es potente y tonificante; ayuda a disminuir el dolor muscular y la fatiga.
Geranio: se extrae de las hojas, tiene olor acre y es un poco picante. Es empleado por medio de vaporizaciones, baños, masajes, además de enjuagues bucales y de garganta. Se considera uno de los aceites más importantes para tratar el estrés, el acné, el eczema y pequeñas lesiones.
Jazmín: Se extrae de las flores que produce esta planta, tiene una fragancia floral muy suave. Se emplea en masajes faciales y baños debido a sus propiedades relajantes.
Lavanda: Es extraído de las flores, tiene un olor muy fuerte y dulce. Tiene propiedades antisépticas y antiinflamatorias.
Manzanilla: Se extrae de las flores secas, su perfume es tenue y dulce. Produce una reacción sedante.
Menta: Se obtiene de las hojas, tiene un aroma fresco y tonificante. La técnica para utilizarlo es por medio de inhalación o en baños, en enjuagues bucales o gárgaras (para aliviar las molestias digestivas), en la garganta irritada, úlceras en la boca y comezón en la piel.
Pino: Se saca de la resina que produce el árbol, tiene un efecto tonificante y despide un olor a madera. Ayuda a los dolores musculares y aliviar la congestión que se produce, tanto en la nariz como en el pecho.




