Este trastorno, también llamado insomnio, se presenta cuando existen problemas para conciliar el sueño al acostarse a dormir, al despertarse muy temprano por la mañana o por hacerlo frecuentemente durante el transcurso de la noche. Estos problemas pueden ocasionar que se presenten cuadros de somnolencia durante el día y baja concentración e incapacidad para sentirse repuesto por la mañana, después de una noche pesada. Las personas que lo sufren también pueden presentar:
- Cansancio.
- Poca energía.
- Irritabilidad.
Existen tres tipos distintos de insomnio y su nivel de gravedad varía:
- Insomnio transitori Dura poco tiempo.
- Insomnio intermitente: Aparece y desaparece durante distintos periodos.
- Insomnio crónico Sucede casi todas las noches y tiene una duración de un mes o más.
Todas las personas suelen desvelarse ocasionalmente por las noches y es probable que esto no les cause ningún problema. No obstante, cuando se presenta de manera crónica puede ser un serio problema. La falta de sueño llega a producir que las personas no realicen sus tareas o que no cumplan con sus responsabilidades diarias adecuadamente, pues se encuentran muy cansadas para hacerlo o tienen dificultad para concentrarse. Para un buen desempeño, tanto físico como mental, es necesario que los adultos duerman por lo menos 8 horas diarias hasta los 60 años. Se estima que después de esa edad, con 6 horas es suficiente para tener un buen descanso. Es una realidad que las personas mayores necesitan dormir menos; sin embargo, se calcula que aproximadamente la mitad de ellas presenta algún tipo de insomnio. La cantidad de horas de sueño recomendable es aquella que proporcione a la persona bienestar y reposo adecuado. Si al despertar se tiene la sensación de estar renovado, es señal de que se descansó lo suficiente. Hay personas que alcanzan este nivel durmiendo sólo 4 horas; no obstante, hay quienes necesitan 10 para lograrlo. En casi todos los casos, estos problemas están asociados a los malos hábitos para dormir y no son producidos por ninguna otra enfermedad. Aunque se debe apuntar que existen medicamentos o enfermedades que pueden producir insomnio. Entre las causas comunes de este padecimiento, se encuentran:
- Desajuste de horario cuando se viaja, es conocido como "jet lag".
- Trabajos por turnos que impliquen no dormir durante 24 horas seguidas.
- Alteraciones en el patrón de sueño y vigilia.
- Angustia.
- Depresión leve o grave.
- Preocupaciones.
- Ansiedad o estrés.
- Alegría o excitación.
- La cama o el cuarto son desfavorables para conciliar el sueño.
- Consumo de nicotina, alcohol, cafeína, alimentos o estimulantes a la hora de acostarse.
- Envejecimiento.
- Dormir demasiado durante el día.
- Exceso de estimulación física o intelectual a la hora de acostarse.
- Actividad excesiva de la tiroides.
- Efectos secundarios de un medicamento nuevo.
- Alcoholismo o suspensión abrupta del alcohol después de un largo período de consumo.
- No tener suficiente exposición a la luz brillante durante las horas en las que se está despierto.
- Suspensión abrupta de un medicamento (como las píldoras para dormir).
- Medicamentos o drogas psicoactivas ilegales (por ejemplo, exceso de hormona de reemplazo de la tiroides, anfetaminas, bebidas que contienen cafeína, cocaína, efedrina, fenilpropanolamina y derivados de la teofilina).
- Suspensión de medicamentos (como sedantes o hipnóticos).
- Interferencia con el sueño a causa de diversas enfermedades como el agrandamiento de la próstata (hombres), agrandamiento de la vejiga (mujeres), dolor por artritis, acidez y problemas cardíacos o pulmonares.
- Síndrome de la pierna inquieta
Es recomendable que al presentarse cuadros de dificultad para dormir, el paciente se someta a un examen para determinar si no hay depresión, ya que este trastorno se halla vinculado directamente al insomnio. Es común que este padecimiento cause:
- Fatiga.
- Disminución de los niveles de energía.
- Desorientación.
- Cambios en la postura.
- Ojeras.
Durante la noche se tienen problemas para llegar al sueño profundo, también se puede observar inquietud constante en el paciente al moverse en la cama.
En los bebés recién nacidos puede existir insomnio, pues se llegan a despertar varias veces durante la noche. Sin embargo, es común que a los 6 meses de edad duerman sin ningún problema. Los niños, cuando llegan al primer año, duermen alrededor de 16 horas diariamente. De ellas, dos a tres son durante el día. Se puede presentar insomnio en los bebés debido a:
- Necesitar la atención de los padres.
- Fiebre u otra enfermedad.
- Hambre.
- Indigestión.
- Cólico infantil u otros problemas digestivos.
- Nacimiento de los dientes.
El médico evaluará los síntomas para diagnosticar el trastorno del sueño, también averiguará las condiciones que puedan afectar la capacidad para dormir del paciente, com estimulantes, enfermedades o la administración de ciertos medicamentos que puedan ocasionarlo. El médico podrá hacer una serie de preguntas para entender mejor los problemas que causan la dificultad para dormir. En algunos casos, puede realizar ciertas pruebas com
- Exámenes psicológicos.
- Registro del sueño profundo.
- Exámenes de tiroides.
En raras ocasiones, puede suceder que el médico mande al paciente a un especialista que llevará a cabo un estudio del sueño (polisomnografía). Se debe consultar al médico o profesional de la salud mental para evaluar si los trastornos están relacionados con problemas psiquiátricos. Cuando las personas se encuentran deprimidas, se pueden encontrar las causas que originen el problema.
Es recomendable cambiar hábitos de sueño o comportamientos antes de elegir cualquier medicamento para combatir este problema.
- Se deben evitar las situaciones estresantes o trastornos emocionales antes de irse a dormir, de este modo se podrá conciliar el sueño con mayor facilidad.
- Es necesario no consumir bebidas alcohólicas en la noche, ni cafeína, por lo menos 8 horas antes de acostarse. Dejar de fumar, ya que la nicotina es un estimulante del sistema nervioso.
- Evitar cenar pesado, sólo se debe ingerir una pequeña ración de alimentos antes de acostarse. Se recomienda beber leche tibia o consumir carne de pavo, ya que contiene un inductor natural del sueño, denominado L triptofano.
- Tener un horario establecido para irse a dormir. Sin embargo, no acostarse si no se tiene sueño.
- Hacer actividad física ayuda a conciliar mejor el sueño; no obstante, debe evitarse dos horas antes de irse a dormir. Existen pruebas de que los ejercicios aeróbicos son benéficos para dormirse con mayor facilidad, así como para tener un sueño más profundo y reparador. Es posible que a algunas personas les ayude mantener relaciones sexuales, pues les sirve como un inductor natural para el sueño.
- Se pueden adoptar prácticas como leer, tomar un baño caliente o escuchar música suave antes de acostarse, para lograr conciliar el sueño.
- Es recomendable que ni la televisión ni la computadora estén dentro del cuarto, ya que el cerebro se acostumbra a la estimulación que producen. De este modo, el cuerpo espera recibirla cuando estos aparatos están cerca; lo que dificulta la capacidad de dormir.
- Se debe usar la recámara sólo para realizar actividades propias de este lugar.
- Una vez en la cama, se pueden emplear técnicas que permitan la relajación, como el uso de imágenes creativas o de respiraciones que logren tranquilizar. Esto ayuda a que la mente se despeje de los pensamientos que le impiden descansar apropiadamente.
- No estar despierto cuando se encuentre recostado en la cama, durante mucho tiempo, y no acostarse sólo por aburrimiento.
Para los bebés y los niños existen recomendaciones que se pueden aplicar para ayudarlos a dormir correctamente:
- No se debe entrar al cuarto del niño durante la noche, pues el niño puede volverse dependiente de la atención, lo que ocasiona que se desvele si se le priva de ella.
- No es recomendable mandar a los niños a dormir por algún castigo, ya que puede ocasionar que creen miedos y esto provocar que no duerman correctamente.
- Si los niños tienen dificultades para dormir, debe verificarse que no tenga ningún tipo de distracción como ruidos innecesarios u otros factores, como dejar la televisión prendida. Se puede dejar el radio encendido con música muy suave, para facilitar que el niño concilie el sueño.
- No se deben administrar somníferos en los niños si no se ha consultado previamente a un médico. No es recomendable tratar este problema en los niños con fármacos.
Los medicamentos se deben administrar como último recurso si no se ha encontrado ninguna forma de superar el problema. Los somníferos de venta libre pueden ser eficaces; sin embargo, es importante destacar que pueden causar efectos secundarios, como resaca a la mañana siguiente. Si esto ocurre se debe consultar a un médico para que proporcione otras opciones. Se debe evitar el consumo de sedantes, incluyendo las benzodiacepinas, durante el embarazo. Es raro que un paciente necesite algún tipo de medicamento. Sin embargo, se debe platicar con el médico acerca de esta posibilidad si todas las técnicas para conciliar el sueño han fallado. Es posible que se utilicen algunos antidepresivos para administrarlos una hora antes de irse a dormir. Como son sedantes, estos medicamentos requieren receta médica para su venta. También se pueden emplear las benzodiacepinas, que son medicamentos ansiolíticos que ayudan a inducir el sueño. No obstante, se deben tomar con precaución ya que son adictivos, sólo se venden con receta médica. Existen somníferos más recientes que ayudan a reducir el tiempo que transcurre desde que se administran hasta que se queda dormido el paciente. También tienen la ventaja de que son menos adictivos que las benzodiacepinas. Existen medicamentos que no requieren receta médica que contienen elementos como la Valeriana officinalis L; Mellissa officinalis L y la Passiflora incarnata L, que son un auxiliar efectivo para relajarse y ayudar a conciliar el sueño.
Tener más de 60 años puede ser un factor que induzca a padecer esta afectación; sin embargo, existen otros, como los estimulantes, el consumo de alcohol, y otras sustancias, que pueden ser causantes del problema. Se deben reducir los factores que puedan ser estimulantes y estresantes antes de dormir, para impedir que no se presente este trastorno.
Acuéstese a dormir y despiértese a horas fijas
Seguir una rutina para dormir de manera regular, incluso los fines de semana, podrá desarrollar un ritmo de dormir-despertar que propicia un sueño mejor.
Evite el consumo de cafeína al final del día
La cafeína es un estimulante que puede ocasionar problemas en las personas que tratan de quedarse dormidas y no lo consiguen. Esta sustancia se encuentra en el té, los refrescos y el chocolate, además del café.
Cuidar la dieta
Una comida pesada o alimentos picantes antes de acostarse pueden producir molestias durante la noche, mientras que los líquidos ocasionan viajes al baño, interrumpiendo el sueño. No obstante, un refrigerio ligero evita despertarse durante la noche por hambre.
Nombres alternativos
- Insomnio
- Desvelo o vigilia
- Estado insomne
Realizar ejercicios diariamente
Se ha demostrado que los ejercicios regulares mejoran el sueño. Es recomendable practicarlos por la mañana o por la tarde, por lo menos dos horas antes de acostarse, para que no se tenga demasiada energía durante la noche y lograr un sueño más profundo y descansado.
Aplique una rutina relajante para acostarse:
- Lea un libro.
- Escuche música.
- Practique técnicas de relajación.
- Tómese un baño tibio.
- Mantenga la temperatura en su habitación en un nivel cómod los extremos pueden alterar el sueño.
- También ayuda minimizar las distracciones, por ejempl los relojes ruidosos, luces brillantes o ropa para dormir incómoda.
Levántese si no está durmiendo.
- Si no se queda dormido dentro de los primeros 15 a 30 minutos, levántese de la cama, para acostarse nuevamente cuando se sienta somnoliento.